• Carmen Guerrero

¡No te soporto más!

Actualizado: ago 26





"La persona que ama a los otros,

también será amada

Proverbio chino


Te voy a contar una historia: Érase una vez, una joven llamada Lian. Se casó y fue a vivir con el marido y su suegra. Cuando llevaban conviviendo con ella a penas una semana, se dio cuenta de que la irritaba demasiado. No coincidían en nada y Marta fue molestándose con los hábitos de la suegra. Los meses pasaron y Lian y su suegra cada vez se criticaban, discutían y se peleaban más.

De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo.


Lian, definitivamente no soportando vivir con la suegra, tenía ganas hasta de matarla. Fue a pedir consejo a un sabio centenario amigo de su padre que, después de escucharla con atención, tomó un paquete de hierbas y le dijo: "No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Deberás darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones".


Lian le aseguró al anciano que seguiría sus instrucciones meticulosamente y volvió agradecida y decidida a realizar el plan de asesinar a su suegra.


Fueron pasando las semanas y cada dos días, Lian servía una comida especialmente tratada a su suegra. Siempre recordaba el consejo de evitar sospechas, y así controló su carácter, obedecía a la suegra, la ayudaba y la trataba bien, como si fuese su mismísima madre.


Cuando pasaron seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lian había controlado su genio y casi nunca le molestaba. En esos meses, no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella. Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse enteramente como madre e hija.


Un día Lian fue nuevamente en procura del anciano, para pedirle ayuda y le dijo: "Por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di".


El sabio sonrió y señaló con la cabeza: "Lian no tienes por qué preocuparte. Las hierbas que le di, eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en vuestras mentes, en vuestra actitud, pero fue echado fuera y substituido por el amor que le diste y el que ella te comenzó a dar a ti".



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