• Carmen Guerrero

Modifica tu cerebro por medio del agradecimiento



Como dice el neuropsicólogo Rick Hanson: “La mente es como Velcro para las experiencias negativas y Teflón para las positivas”. El cerebro ha evolucionado a favor de nuestra supervivencia y no tanto para la felicidad. ¿Cómo contrarrestar el llamado “sesgo negativo del cerebro” que hace que atendamos, recordemos y anticipemos lo negativo de manera automática más que lo positivo? Poniendo nuestra intención consciente en lo bueno de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea, por ejemplo cultivando cada día la semilla del agradecimiento.

Si revisas estudios sobre los efectos biopsicosociales del agradecimiento creo que no vas a encontrar ninguno que lo desaconseje, al contrario. Han encontrado que el hábito de agradecer tiene efectos como: refuerzo el sistema inmunológico, bajar el cortisol (desestresa), la liberación de serotonina y dopamina (sensación de felicidad y bienestar), generar oxitocina (sensación de conexión y vinculo con los demás), por ejemplo.

El neurocientífico Alex Korb investiga cómo las pequeñas cosas que hacemos habitualmente pueden crear una espiral ascendente de sentimientos positivos en el cerebro. Gestos de agradecimiento diarios tienen el poder de poner nuestra mente en el presente para valorarlo y si nos asomamos al pasado que sea también para sonreír a lo que nos nutrió de alguna manera.

Aquí te propongo algunas ideas para cultivar la gratitud:


- Lleva un diario de gratitud. Cada día, antes de acostarte, dedica unos instantes a poner atención a algo que agradeces y escríbelo.


-Expresa agradecimiento a tus seres queridos: su presencia, sus atenciones, su compañía, su escucha.


-Cuando te mires al espejo pronuncia lentamente la palabra “gracias”.


-Agradece los cumplidos en lugar de quitarle importancia a tus valores.


-Escribe cartas de agradecimiento a tus seres queridos. A tu pareja, a tus hijos, a tus amigos, a tus compañeros. Especialmente a tus padres por darte la vida. Y a tus ancestros, honrando su memoria.


-Medita en las bendiciones de tu vida.


-Cada vez que te pase algo bueno, pon tu mano derecha en el corazón, respira tres veces y pronuncia en voz alta la palabra “gracias”.


Quizás algunas de estas rutinas ya formen parte de tu día a día, pero si no, ¿qué te parece si experimentas a incorporarlos y compruebas sus efectos por ti misma, por ti mismo?


Puedes aportar más ideas y compartir lo que desees en los comentarios. Gracias.

Carmen Guerrero

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